Sigo sorprendiéndome cada vez que alguien sufre, se condena, se arrepiente o se frustra porque algunas realidades, situaciones o decisiones no han sido lo que esperaba o lo que soñaba.

La familia perfecta, la hija perfecta, la historia perfecta y la fiesta perfecta, mi casa perfecta, mi trabajo perfecto, la respuesta perfecta, el gesto perfecto, el aroma perfecto, la ropa perfecta, el color perfecto, el instante perfecto, la decisión perfecta, el futuro perfecto, tus respuestas siempre perfectas, tu relación de pareja siempre perfecta, tus amigos perfectos, todo perfecto… casi se aburren las yemas de mis dedos en tanta perfección y mis ojos se distraen en esta repetida perfección.

Si a todos nos saliera todo perfecto perdería el sentido cualquier intento.

Erradicaríamos el fracaso y sus enseñanzas, nos perderíamos de cualquier anécdota de situaciones fallidas, no nos reiríamos a la distancia de aquel patán que desencajó en aquella cita ni daríamos lugar a aquellos amigos que crean nuevas formas donde la familia falta o falla. No sería interesante esperar cualquier respuesta, ni existiría la sorpresa.

¿Por qué no vivir con lo que tenemos?

¿ Por qué no trabajar por lo que queremos, por qué no aceptar las realidades cambiantes y el pasado incambiable? ¿Por qué arruinar un día o una vida, por qué tener en el corazón un rincón oscuro para revolcarse en las propias miserias de una vida imperfecta? ¿Por qué? ¿Es que hay un gozo en el sufrimiento que desconozco?

¿Por qué no vivir con lo que tenemos, por qué no trabajar por lo que queremos, por qué no aceptar las realidades cambiantes y el pasado incambiable? ¿Por qué arruinar un día o una vida, por qué tener en el corazón un rincón oscuro para revolcarse en las propias miserias de una vida imperfecta? ¿Por qué? ¿Es que hay un gozo en el sufrimiento que desconozco?

Caminar, solo caminar y sorprenderse, y aceptar y volar, y navegar y brillar.

La vida es antes que nada la perfecta imperfecta, y hay que amarla de esa manera.

No importa qué no salió bien hoy, no importa si nuestra realidad no es la mejor, no importa si nuestras decisiones pasadas no fueron las más acertadas, simplemente, no importa.

Del pedacito de cosas que no se pueden cambiar el pasado es una de ellas. Ya no importa, ya no está, ya se fue. Ahora, con el paso que sigue y durante ese paso y a la vez, es allí donde estamos y a dónde vamos es todo lo que importa.