Dime algo tonto.
Si me necesitas no me llames, yo te llamo.
Suena gracioso, elocuente y hasta simpático. Suena duro, terrible, humor ácido que vislumbra individuos de una sociedad donde sus integrantes están cada vez menos interesados en los otros.
De repente todos somos amigos, todo está bien, en las redes la mayoría tiene decenas o cientos de amigos, compañeros de clase, trabajo, salidas y demás que nos dicen te quiero o, aun más, te amo amiga o amigo, la familia tiene el esperado y hasta incuestionable te quiero y estoy contigo.
Nadie te dirá, o casi nadie para ser realistas, cuenta conmigo pero si me necesitas no me llames. Nadie te lo dirá pero eso no significa que, cuando la o lo o los necesites, no procedan de esa manera. Esten a medias o no esten, digan si claro, pero despues realmente no esten. No creo o no quiero creer que eso sea consciente, creo que simplemente la mayoría está muy individualista. Algunos estarán alguna vez y hasta cierto punto, alguno se dirá hasta acá, no soy la novia o el novio, alguno creerá que está mucho aunque esté poco o nada, ésto se aplica a todas las relaciones.
Hay familias y familiares que no son familia,
Amigos que no son amigos,
Novias o novios que no son novios,
Compañeros que no son compañeros.
Hay familiares que son conocidos o solo compañeros,
Hay amigos que son familia,
Hay amigos que son compañeros o compinches,
Hay novias y novios que son compañeros y bastante más que un conocido y mucho menos que una novia,
Hay novias o novios que son además de novias, amigas y familia.
Cierto es que cada uno es responsable de su vida y que nadie tiene el deber de solucionarnos nada, no importa de qué titulo de relación estemos hablando. También es cierto que es esperable que en un tipo de relación en que socialmente hemos entendido que tiene determinada connotación, que encierra determinados sentimientos e interés por nosotros esperemos que cuando los necesitemos estén ahí no solo de palabra. Esto incluye hacer trámites, darnos respuestas, poner sus oídos, hacer por nosotros, buscarnos, acompañarnos, ayudarnos, apoyarnos, estar, estar y estar.
Toda relación sana es una cuerda de dos puntas, una flecha de doble sentido, dar y recibir, va y viene, si solo tiene un sentido algo anda mal.
Hay personas que se han acostumbrado solo a dar pero que no están acostumbradas a recibir, ya sea porque están rodeadas de personas que no están cuando los necesita o porque no saben recibir ayuda (pero esto último ya es tema de otro post).
Hay personas que están acostumbradas solo a recibir, ya sea porque se interesan poco en los demás y hasta son egoístas o porque no saben cómo estar para los demás, en cualquier caso tienen que aprender a estar para que quien deba estar esté cuando lo necesite. A veces esas personas tienen suerte, porque están para ella o el aunque no lo merezca.
Es necesario tener memoria, si históricamente en una relación sea de familia, amigos o pareja siempre has dado pero no recibes atención, amor y cuidado, si no están cuando se los necesita, si solo se acercan para decir pavadas, enviar fotos, salidas, pedirte algo y para cosas superficiales entonces quizás sea momento de redefinir el lugar que esa persona ocupa en nuestra vida, no significa eliminar la relación sino colocarla en el lugar que corresponda.
A veces le damos atención y cuidado a personas que no lo merecen. A veces tenemos el duro trabajo de colocar a un familiar más o menos cercano en el lugar de un conocido o tomarlo como un familiar lejano sin mayores connotaciones a las que se supone que debería tener. A veces es colocar a una amiga o amigo como un familiar, porque nos ha demostrado en incontables situaciones que es inamovible, de ahí la expresión de la familia que se elije y que es por derecho ganado.
Las relaciones son o deberían ser una cuestión de merecimientos.
Cuenta conmigo. ¿Algunas vez has sentido la incondicionalidad de una persona para contigo? ¿Tienes a alguien incondicional en tu vida?
Si no lo has sentido espero de corazón que te suceda, que encuentres a por lo menos una persona que esté y con quien tu también sientas eso (por supuesto no de palabra, la vida, el curso de la relación y las incontables y diversas situaciones de la vida te demostrarán si es así).
Tengo la suerte de sentir que hay un par de personas así para mí, quizás alguna más pero en especial dos de manera muy cercana, es un sentimiento correspondido. De verdad se siente como tener un piso firme, un manantial inagotable, un lugar seguro, un abrazo siempre dispuesto.
Alguna vez alguien me ha preguntado, ¿por qué estás así para mí? Creo que la respuesta más acertada es merecimientos. Cuando tienes ese sentir reciproco con alguien es extremadamente bonito, se siente un aplomo hermoso, es como un abrazo que se siente en lo interno de tu corazón, no es posible sentirte solo cuando tienes eso (aunque alguna vez se te pueda olvidar). En resumen, te sientes una suertuda o suertudo.
Cuéntame algo tonto: Cuenta conmigo y si me necesitas llámame. Eso debería ser lo obvio, lo esperable en relaciones que se basan en sentimientos de cierta envergadura.