Llamé a este artículo lo mejor de mí porque eso es lo que doy cuando alguien me importa, cuando alguien está en mi corazón, a esas personas especiales que tenemos en nuestra vida. Les doy mi corazón, mi atención, mi tiempo de calidad, me doy de la manera más sana, más noble y más comprometida que me se dar.

Siempre he pensado que el tiempo que se comparte debe ser de calidad. Claro es que ésto no se aplica a todas las relaciones que tengamos en sentido estricto y en la vida diaria sería difícil de realizar como tal.

Lo que yo entiendo como tiempo de calidad es estar con alguien cuando se está. Suena simple pero no es tan cotidiano, darle y darnos con toda nuestra atención y nuestro interés. Podemos estar o intentar estar así en todas las interacciones  que tengamos con otras personas, desde un vecino a un amigo de verdad pero hay para mí otros elementos a tener en cuenta. Uno de ellos es tener claro quiénes son las personas de valor en nuestra vida porque esas son las imprescindibles, las de oro, las que no hay que descuidar y a las que hay que atender, mimar, compartirles nuestras sonrisas y nuestro llanto, estar para saber cuando tienen una sonrisa en su boca o una lágrima en su mejilla.

Como si fuéramos un laberinto de miles de vueltas, una intersección de un millón de calles, las ondas infinitas del universo. Con esas poquitas personas especiales brillar, mezclarse, escuchar, sentir el sol en la mejilla en una tarde cálida de primavera, darles un abrazo sincero, un pedacito de cielo.

Aunque la simpleza del concepto espante por su obviedad he visto relaciones de valor que se pierden porque no se cuidan. Personas maravillosas que se encontraron y en un descuido se perdieron. No sé si es porque una u ambas partes en algún momento creen que ella o él siempre estará y en el relacionarse con otras personas se descuidan.

Nadie tiene un millón de amigos como decía la canción del cantante brasileño Roberto Carlos o como parece en las redes sociales. Creo que decir que alguien tiene veinte amigos de verdad, de esos que son familia o de esas personas especiales es decir mucho. No se trata de que te agendes a esas personas como si fueran un producto, una obligación o como si realmente tuviéramos un millón de amigos. Se trata de incluirlos en nuestra vida a esos tres gatos locos, como suelo decir yo, a nuestra semana, que el  trabajo, los viajes, la gente nueva o las actividades no te alejen de ellos, porque sin ellos no tienes nada.

Cuando estoy con un compañero de clase, de trabajo, con compinches no les estoy dando mi mejor tiempo, ésto es ser sincera. Comparto mi tiempo y él es  a veces de cierta calidad, comparto espacio, atención y en algunas ocasiones por temas determinados que suceden se brinda a veces en ese marco tiempo especial a esos compañeros, conocidos o compinches.

Cuando estoy con amigos o cuando estoy con mi familia en el sentido real o que yo entiendo como tal (escribi un par de artículos sobre esto, recomiendo leer la amistad necesita tiempo para existir y si me necesitas no me llames) les doy mi tiempo, me doy, con ellos me comparto y ellos merecen mi tiempo de calidad. Yo me brindo, claro que espero lo mismo y es un requisito, de una manera especial porque esas personas son especiales, les doy lo mejor de mí.

Todos, absolutamente todos, tenemos a muy pocas personas que realmente son importantes en nuestras vidas. De esas que moverían montañas con tal de volver a vernos, que están en un día de sol y de tormenta también,  que están un día, un mes, un año y diez años también cuando nuestro corazón o nuestra mente nos atormentan.

A veces esas personas son parte de nuestra familia sanguínea, a veces no. En el artículo sobre familia que no es familia y amigos que no son amigos, que recomiendo leer, me explayo sobre este tema.

Esas poquitas personas que nos quieren, que nos aman en el sentido más puro de esa palabra, que hacen honor a la nobleza, que nos quieren no sólo de palabra, que nuestra vida y nuestras cosas les importan tanto como las propias. Para quienes no existen huracanes, pandemia, distancia, ocupaciones y todos los etcéteras que podamos enunciar que sean un impedimento para ir en nuestro auxilio si los necesitamos.

Sean jóvenes o viejos, cool o no cool (para usar un término que no tiene relevancia en mi vida pero que para algunos parece tenerlo), tener a personas así en nuestra vida es como sacarse la lotería, si tienes a alguien así no te la pierdas, no la descuides, tenés el numero ganador, tenés un tesoro.

No porque nos quieran mucho debemos descuidar a esas personas con esa idea loca de que siempre estarán.

Las relaciones son siempre una flecha de dos puntas, va y viene y es siempre una cuestión de merecimientos.

La manera más clara de ejemplificarlo es decir, por ejemplo, que imaginemos que una de esas personas especiales (de esas poquitas que nos quieren de verdad) va hacia vos, sea que te escribe, te llame, te piensa, se comparte y que muchas de esas veces tú no estás.

Hay mensajes que no respondes, llamadas que dejas pasar, la vida de esa persona especial que descuidaste, de la cual no preguntas, de la cual no te enterás. 

Es como si esa persona tan especial tocara a tu puerta y vos no le abrieras.

¿Cuántas veces más crees que va a tocar? ¿Una, cien, diez mil?

En algún momento se  va a cansar, se irá no sin dolor, porque esa persona que siente especial  y  a quien le dio ese lugar privilegiado en su vida, por la cual fue tantas veces y siente tanto, soltó su lado de la cuerda porque la creyó eterna. Es probable que tú sigas siendo especial pero ya no tendrás a ese alguien especial en tu vida.

Habías sacado la lotería y ese número ganador que podrías tener de por vida lo perdiste, lo descuidaste, lo tiraste.

De las pocas cosas importantes en la vida tú te olvidaste una. No importa por qué, si fue exceso de confianza, distracción, poner el tiempo de calidad en más personas de las que lo merecen o simple estupidez.

Cuida a esas personas bonitas, no por perfectas, porque te aman y una y otra vez ha movido montañas sólo por ti.

Da lo mejor de ti… reconoce a quien te da lo mejor de sí, recuerda, si tenemos suerte tendremos a dos o tres gatos locos que darían la vuelta al mundo por ti.

¿Sabes quiénes son esas personas especiales en tu vida?

¿Las cuidas? ¿Has perdido una relación importante?

Cuéntanos tu experiencia.