Luego de más de una década de pareja ella decidió separarse. He sido parte de una pareja feliz, donde el compañerismo, la confianza, la honestidad y el amor han sido los pilares de nuestra relación. Entre los tantos motivos por los que una pareja llega a ese punto la falta de compañerismo, confianza, honestidad u amor no fue uno de ellos.
Al momento de separarnos aún nos seguíamos amando, de hecho creo que en el centro aún lo hacemos. La frase “no sos vos, soy yo” por primera vez en mi vida llego a mí. Una pequeña o gran lista donde van cuestiones como querer estar sola, conocerse más, tomar más decisiones, viajar sola, no tener compromisos o ataduras y algunos etcéteras llegó a mi puerta. Decir que estábamos bien el último tiempo es decir lo no cierto. En sus conflictos internos y algunos problemas ajenos a la pareja que le afectaban hizo que nuestro lazo tuviera varios momentos de tensión. En los últimos tiempos no fue fácil, pero el gran amor que sentimos siempre trato de encontrar el camino. Al final no pudo hallarlo.
Cuando me pidió un tiempo se me desgarró el alma, jamás había sentido un dolor así. No creo en “tomarse un tiempo”, soy de las personas que luchan hasta caer rendidas completamente por lo que creen o por las personas que quiero. El amor bien vale la pena toda lucha.
La serie de sentimientos, pensamientos y dolores que se sienten simplemente te destruyen. Ahora, más que saberlo, lo he vivido. Puedo comprenderlo más en profundidad intelectual y emocional. Angustia, soledad, tristeza, desazón, miedo, sueños rotos, futuros que ya no serán, una serie de relaciones familiares o de amistad modificadas sin consentimiento y… ver a quien se ama sin compartir ese lazo, porque ahora va a ocupar otro lugar, es, para resumirlo y decirlo sin peso, difícil. La pregunta es, en este caso, ¿qué lugar va a ocupar?
La tarde en que me dijo que había tomado la decisión de no volver a estar en pareja ha sido el día más doloroso de mi vida hasta hoy. Pasamos las siguientes semanas en un proceso, que fue de no verse y casi no hablarse durante días a vernos, hablarnos, decirnos lo que sentimos, lo que pensamos y lo que necesitamos. Si creen que es fácil se equivocan, no es nada fácil, el camino contrario tampoco lo es.
Como dos personas que se quieren, decirse lo que se siente y se piensa, tratar de cuidarse, comunicarse sin ataques, es siempre un acto de respeto y amor. Llegamos a la conclusión de que los pilares de nuestra relación seguían ahí. Tenemos el sentimiento mutuo de querer pertenecer y formar parte de la vida que sigue, tanto ella en la mía como yo de la de ella. Desconocer al otro porque nos deja, ya sea porque quiere estar sola o solo o por otras razones que no involucran una falta de respeto o cuidado, es un autoengaño cuando no una tontería (como todo tiene una doble dirección, él o ella no debe olvidar quien es y ha sido su pareja).
Ella sigue siendo ella y yo sigo siendo yo. No olvidarlo es, quizás en momentos como este, un acto de honestidad, humildad, respeto, compromiso y amor.
Tomar la decisión y actuar consecuentemente para no romper todo ninguna de las o los dos, de no ir por el camino fácil de patear al otro es sin duda un acto de madurez de ambas partes, una muestra de amor, de calidez, de respeto, de reconocimiento de quién es el otro y por qué elegimos que estuviera en nuestra vida, quién es el otro y no olvidarlo. Yo trato de tener la entereza de tenerlo siempre presente y, aunque no dependa de mi, espero que la otra parte tampoco lo olvide. Es lo mejor que podemos hacer, eso también nos define como personas.
Éste es el camino difícil, pero, seguramente es el camino más sano y honesto. Pasará un tiempo de ajustes, equivocaciones, ella hará o dirá algo que no es lo que yo espero o me parece justo; yo diré o haré algo que será quizás lo que ella no espera o no le parece justo. Es como un mecanismo en proceso de ajuste. A menos que el otro cambie, que se convierta en un ser que no es el que nosotros hemos amado y respetado, que nos dañe, que se convierta en un ser egoísta y frío, a menos que él o ella deje de ser quien ha sido, a menos que ella deje de ser ella o yo deje de ser yo, desde mi parte se puede tener la seguridad de que siempre voy a estar.
Se trata del reconocimiento de quién es la persona con la que hemos compartido tan profunda e íntimamente nuestra vida; no se trata de engañar, si es una gran persona no olvidarlo, ni siquiera en un momento doloroso, eso no es justo. Sé que es más fácil querer lastimar o acusar al otro, considerarlo malo, injusto o cualquier otra cosa que venga de un enojo que está atado al sufrimiento, pero simplemente eso no es justo. Ser justa es algo que siempre me ha importado, es algo que doy, espero recibir y hasta reclamo.
También hay que reconocerse, tener claro quiénes somos, lo que sentimos y lo que pensamos. En lo personal tengo claro mis valores, tengo claro mis sentimientos. Soy muy respetuosa conmigo misma, me escucho y me cuido.
En momentos como éste, cuando una pareja termina a veces se produce una caída en la autoestima, en este marco es normal no sentirse muy fuerte, creo que es natural y entendible. Hay que entenderse y respetarse en todos los sentidos. Nada de esto significa inmovilizarse, para algunas cosas será momento de acción, para otras será momento de pausa porque necesitan su tiempo antes de ponerles el pecho, otras necesitan tiempo antes de poder siquiera escucharse, habrá mucho que madurar y procesar.
Muchos aspectos en el proceso de separación necesitan un tiempo para llevase a cabo, algunos para llegar a pensarse.
Evitar mencionarlo no evitara que existan.
También sucede en las separaciones el “reparto de víveres”. En general observo con cierta tristeza otro aspecto en las separaciones de muchas parejas que he conocido en mi vida, se trata de la debilidad o mezquindad, la obsesión o la mal enseñanza cultural de creer o necesitar irracionalmente separar los bienes materiales o el dinero que tienen juntos con cierto apuro. Como si el otro, al momento de decidir separarse dejara de ser quien es. Como si el otro no fuera el otro, como si dejara de importarnos en ese aspecto o como si nos auto convenciéramos de que hacerlo es lo natural. No se trata de pensar que el dinero o los bienes materiales no son importantes, se trata de entender y sentir el lugar que eso tiene en una pareja, esté unida o esté separándose. Casi siempre habrá una parte que gana más que la otra o que ha puesto más cosas a su nombre y esto estará exactamente en el mismo lugar cuando dos personas que han construido una vida juntas o juntos se separen. Olvidarse de la parte más débil en este sentido es seguramente un acto de egoísmo, frío y mezquino.
Basta considerar un abanico de posibilidades en donde en el curso de una relación a veces hay alternancia de ésto o que una parte sabe que es la que le va mejor en ese sentido y la otra parte tiene la tranquilidad de contar con esa estabilidad. Más aún cuando, por razones de necesidad se decide en conjunto que una parte deje de trabajar o/y estudiar por un tiempo, comúnmente para cuidar al o los hijos, y que la otra con ingresos mejores será quien salga a trabajar. Sea cual sea el lugar en que se esté es un buen ejercicio sentir y ponerse en el lugar del otro para llegar a entender qué es lo justo.
No importa lo que otros hacen, lo que otros piensan o lo que otros harían.
Se trata de haber vivido, conocido y construido una relación donde solo esas dos partes saben en su interior qué es lo correcto, sin engaños o auto engaños. No se trata de mantener al otro, no se trata de esperar que nada cambie, no se trata de dar de más o pedir de más. Se trata de entender que, de la noche a la mañana, si se está del lado menos fuerte económicamente es colocarlo en una situación que no esperaba y que le llevará tiempo re acomodarse a su nueva realidad. Se trata de entender que, de la noche a la mañana, si se está del lado más favorecido le estamos dando la espalda a quien en un parpadeo le cambio la realidad.
El nuevo estado de cosas necesita tiempo para que la nueva realidad encuentre su manera de dejar a ambos lados bien parados, teniendo memoria y siendo justa.
Y algunos, que con suerte tendrán ahorros dirán: que use los ahorros! Tampoco se trata de comerse los ahorros, sabrás que agrega inseguridades, se trata de darse o darle un tiempo para que la parte que lo necesita pueda tener un buen flujo de dinero, sea encontrando un trabajo o creando un negocio. Si esto lleva tres meses, seis meses o un poco más, creo que no importa. Al final el dinero es solo dinero y parece que con frecuencia ésto se olvida. Él o ella seguramente merece el apoyo, si necesita tiempo, dinero, cuidado, contención, ayuda, sería lógico que estuviéramos allí.
El amor nos hace o nos debería hacer más generosos, no deberíamos dejar que la enseñanza cultural egoísta nos aparte de eso.
He conversado con algunas personas a quienes considero más o menos equilibradas en criterios emocionales o/y generales sobre éste asunto. Cuando no media ningún interés y con cierta lejanía de éstas situaciones he encontrado a quienes opinan que eso sería lo más justo, después de todo quienes viven en pareja y llevan “todos sus caramelitos” juntos, entienden que por amor, por respeto o por justeza no estaría bien dejar al otro o que los dejen con una mano atrás y otra delante (dicho muy común en mi país). En lo personal puedo afirmar, con completo conocimiento de mí que podría compartir sin ninguna pesadez, arrepentimiento o dolor la mitad de lo que tengo o lo que genere con quien ha sido mi pareja, simplemente no tengo nada que cuestionarme, tenga ingreso insuficiente o ninguno, me basta con que tenga menos, a menos que las cosas estén más o menos a la par no se me ocurre proceder de otra manera. Es más que suficiente tener el corazón partido, a la mitad, como para partir también eso con apuro. Si no piensas así te preguntarás, ¿por qué compartir parte de lo que gano si me he separado? La primera respuesta que se me ocurre es, ¿por qué no? La siguiente es: ¿Te imaginas vivir de una determinada manera con tu pareja, sumando lo que ganan los dos y de repente ver que ya no puedes hacer un montón de cosas? Ver que tienes que pensar en si puedes comprarte un abrigo, ir al gimnasio o al médico, salir y pasear un poco. ¿Te imaginas comiéndote tus ahorros (en el caso de que los tengas separados de tu pareja)? Esto es más evidente, por lo menos para mí, en situaciones más complicadas cuando se trata de poder pagar el alquiler o tener la comida resuelta. De verdad, humanamente, ¿cómo se siente?
No me creo un ser híper noble o generoso, solo creo que ésto es emocional y racionalmente correcto, también es así como lo siento.
Ojalá las personas se trataran con más amor y cuidado cuando sus parejas se terminan. Se trata de amar, no de destruir.
¿Tú qué harías? ¿Tú qué has hecho? ¿Qué te han hecho? ¿Cómo te gustaría que hubiera sido tu separación?
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