Ella está rota, hay mucha gente rota, seguramente haz escuchado esta frase antes.

Suena tan fuerte, tan duro, tan triste y sin embargo es una manera visual de nombrar un estado, algo interno, la manera en como vemos que están algunas personas.

Hay personas rotas, íntimamente quebradas, dislocadas, fracturadas y la mayoría de ellas no se da cuenta. No estoy segura de si no es mejor así, como los mediocres o los estúpidos, como los ignorantes en sentido genérico, es más fácil muchas veces no saber porque ser consciente, ver las cosas hace la vida más difícil, ya no puedes ignorar lo que sabes. Para arreglar algo hay que verlo primero y luego hay que meterle mano.

Antes decíamos simplemente ella o el es infeliz, no está bien, es una persona triste en realidad. Desarrollar la resiliencia es lo que nos permite vivir.

 Está rota… esa fractura a mí también me duele.

 La expresión es utilizada para referirse a aquella persona que tiene la desazón instaurada, la duda, el titubeo,  la inseguridad, la fragilidad en su centro.

Muchas veces no se ve a simple vista y al mirar ves a alguien  con una sonrisa en el rostro, mucha vida social o poca, algunas/os  exitosos laboralmente, también las hay muy inteligentes, las hay propositivas y con chispa, con gran vida amorosa o/y sexual  pero… están rotas.

Se ven como mezcla de características y de obra teatral y escenográfica que crean para sí mismas, para no verse y tratar de sanarse porque eso duele o porque creen que el camino para parar su dolor está en eso que han creado pero que sin embargo no aleja el sufrimiento que vuelve junto al silencio y la quietud cuando no hay nadie más.

Yo le llamo ruido a todo eso que crean alrededor, interferencias entre ellas y su centro, su equilibrio.

No puedo decir que se la solución o el remedio para sanarse cuando alguien está roto pero sí creo saber cual no es. No creo que el camino sea llenarse de personas que desfilen por nuestra vida, ya sea en el ámbito de las relaciones de amistad (la palabra más acertada sea posiblemente conocidos  o compinches) o en el amoroso que frecuentemente transforman en ámbito sexual.  Como yo lo veo son relaciones humanas superficiales, relaciones llanas que dan limosnas de caricias, atención y contacto íntimo a un corazon que necesita amor, atención y cuidados, un corazon que necesita un abrazo puro y profundo.

Es saludable tener una vida social, no cerrarse, lo que probablemente no sea acertado sea hacer cosas que resulten en que las personas y las relaciones desfilen como productos, sea  en nuestra cama o en nuestra vida social. Creo que posiblemente lo más sano sean las relaciones estables o con la intención de serlo, crear lazos de verdad, la naturaleza de esas relaciones es por tanto definitoria.

Yo no soy la dueña de la verdad ni de la solución absoluta pero mi percepción, mi mecanismo de seguridad, el que me ha mantenido a salvo en mi bienestar emocional hasta en los momentos más difíciles de mi vida me indica una y otra vez por donde está lo sano y por donde no.

Hay muchas situaciones que llevan a que en algún momento de la vida nos rompamos, pero como toda fractura puede y debe sanarse. Dependerá de nosotros, de lo que hagamos para sanarnos como será esa recuperación y las secuelas que quedarán  incluso por lo que hemos ido haciendo para estar mejor. A veces las elecciones, el remedio, dañan más y, el dolor y que aquello que nos causó esa rotura inicial con el paso del tiempo, por caminos que pueden parecer insospechadados, aumenta.

 Además de las personas rotas  hay personas vacías, creo que es la etapa aguda  o crítica de alguien que además está rota. Probablemente porque para sanarse tomaron las decisiones o el camino erroneo y llegaron a una conclusión de pensamiento equivocados.

Ojalá supiera la solución, yo sé que no soy la dueña de la verdad. Yo también estuve rota y tengo claro que en esos momentos nadie quiere estar así y que al querer sanar hay intentos, elecciones en diferentes áreas para salir de ese hoyo, de ese lugar agudo en donde está todo nuestro ser  sintiendo ese dolor.  Acercarse a amigos de verdad, que ya tenemos y no los que nos inventamos,  y apoyarnos en ellos es un buen comienzo. Si tenemos familia de verdad (la familia que se elige y no la que se hereda, recomiendo leer  el post familia que no es familia y amigos que no son amigos) apoyarnos, abrirnos y tomar el sosten que nos dan las parejas reales (esa pareja que es de fierro, en las buenas y en las malas, amiga, amante y familia) y no a la pasante de turno que estará solo en parte por su propia naturaleza.

Con todo esto quiero decir que no te quedes sola o solo, no te alejes, buscá ayuda y apoyo de esas personas que te quieren bien, sana y profundamente, esas personas que están para vos no porque ostenten un título sino porque te quieren tanto que quieren estar.

A veces creo que algunas personas se acostumbran tanto a estar rotas que lo naturalizan, donde hay una fractura ven una cicatriz aunque en realidad sigan con el hueso expuesto. Como si tuvieran una ceguera parcial, como si toda su inteligencia se esfumara, como si la honestidad no aplicara, como si el ser se camuflara cuando nos miramos a nosotros mismos. Puede ser benevolencia, compasión o recurso, puede que sea a veces necesario como una cura de sueño, como algo momentáneo, como darnos algo porque si miramos realmente nuestro dolor nos desmayamos porque no somos capaces de soportarlo.

Pero, el algún momento hay que ver, vendar, poner curitas  o banditas, darse un beso, una caricia y con los ojos bien abiertos emprender el camino y comenzar a sanar.

¿Cuentanos tu experiencia o de otras personas que has conocido?

Cuentanos, queremos escucharte.

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