En estos tiempos todo el mundo habla de pandemia, del virus que cruzo todas las fronteras, que no distingue entre ricos y pobres, que le importa un bledo la economía y el apuro.

Los gobiernos tiemblan ante el peligro de un beso y la proximidad de un abrazo.

Todos son obligados a parar, a recordar  lo importante  y  son llevados a la reflexión a solas.

Las luces de los estadios, de los teatros, de los shopping malls, de las iglesias, de los eventos de concurrencia masiva se apagaron.

Se festejaron  cumpleaños a solas o por video llamadas. Nuestro mundo se redujo a nuestro apartamento o a nuestra casa, miramos el cielo desde el balcón, desde la ventana o desde el fondo de casa, nuestros pasos por el mundo se redujeron.

Nuestro pecho reclama la necesidad de un beso, de un abrazo, nuestra piel extraña las caricias, nuestras manos piden el contacto. Pero aquí estamos, sometidos por esas tres gotitas de saliva al aire que han puesto al mundo de cabeza. El miedo de un apocalipsis viral nos ata las manos.

La falta de contacto físico se mezcla con la falta de contacto emocional.  Los solteros están más solteros que  nunca y los casados más casados.

Las sociedades están cambiadas y resumidas a la individualidad. Los que están solos sienten la falta de contacto, los matrimonios que ya estaban rotos la cuarentena obligatoria los obliga a verlo, los amantes están descuidados, los familiares separados, los amigos a distancia, el trabajo se convirtió en teletrabajo o en desocupación, el restaurante quedo vacío, el teatro, las escuelas y universidades cerradas… la sociedad.

Ahora que estas tres gotitas de mocos en el aire nos hacen arrodillar para ver lo que realmente es importante.

Ahora que los médicos y los enfermeros son los nuevos superhéroes y que la inversión en la ciencia se vuelve  más importante que el futbol o el cantante del momento.

Ahora que crear nuevos hospitales es más urgente que invertir en armamento.

Ahora que los tres gatos locos que realmente son importantes en nuestra vida nos muestran que están como han estado siempre, de esos que cruzan montañas con tal de volver a vernos y que no hay virus o pandemia que los pare… ahora es quizás el momento de empezar de cero.

Ahora que paró todo,
Ahora que estás más solo,
Ahora que hay menos ruido,
Ahora que hay menos distracciones,
Ahora…
Ahora es quizás el momento de que valores tu vida,
Ahora es el momento de que valores a las personas que te quieren y te cuidan de verdad,
Ahora es el momento en que dejes de correr tras el dinero, la estupidez o la fantasía de que en el mundo hay algo más importante.
Al final en la vida hay solo dos o tres cosas que realmente valen la pena, todo lo demás es como ha sido siempre, accesorio.

¿Cómo te afecto esta pandemia? ¿Qué aprendiste?

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