Sigo sorprendiéndome de que algo tan vital pase inapercibido, olvidado, ignorado.
Quizás no siempre lo supe claramente.
Viví hasta mis veinte y largos años inconscientemente con esa certeza,
siempre contra corriente,
siempre levitando o en contra del suelo o en la luna como decía mi madre,
siempre hoy y con sueños para mañana.
Cuidado, no me considero inconsciente;
posiblemente no dediqué tantas horas, días y meses a estudiar para trabajar mañana;
posiblemente no hice planes muy realistas sobre mi futuro;
posiblemente no me esforcé lo suficiente para asegurarme esas infinidades que se acostumbran,
pero y sin embargo:
Dediqué horas, días y meses a contemplar,
dediqué horas, días y meses a la nada,
me ensimismé y fui constante, leal y realista conmigo,
fue así que me conocí.
Me recuerdo sentada en el pasto mirando el camino de las hormigas en el jardín;
me recuerdo observando las flores silvestres, su color, su forma, su aroma;
me recuerdo creando marcadores de libros con hojas y flores marchitas.
me recuerdo leyendo;
me recuerdo pensando en alguna rara ocasión como haría cuando fuera mayor.
En algún momento, en este camino de mi vida algunos sentires y pensamientos se me auto revelaron,
ahora puedo comunicar y comunicarme de manera clara por qué hago, digo y soy así como parece:
No fui al Tibet, no practiqué yoga, no soy ni profunda ni superficialmente religiosa.
Solo fuí, y, en el camino de la vida, estuve siempre allí.
Contextualicemos,
pocas cosas en la vida son realmente graves o no tienen solución,
realmente hay un pequeño manojo de cosas que tienen la real importancia y profundo peso como para merecer nuestro dolor, tristeza y arrancar de nuestro pecho la alegría.
Todo tiene solución, y, lo que no, puede convertirse y mostrarnos otra cosa.
¿Qué tanto importa si los planes no salieron según lo planeado?
Por suerte no todo es un plan en la vida, siempre hay sorpresas, recibiendo lo bueno y evitando lo malo.
¿Qué importa si al cocinar el plato se arruinó?
Simplemente dio lugar a una comida diferente.
¿Qué importa si tu casa no está como quieres?
Bienvenidos, es una invitación a la improvisación.
¿Qué importa si ese amor no te corresponde?
Lo sé, duele, pero es solo porque algo más te espera afuera.
La vida está compuesta de tantas cosas que si sufrimos, nos enojamos o sentimos que perdemos por cada cosa que no sale según lo que nosotros definimos como bueno o ideal es como definir la vida como un camino de auto castigo.
No creo estar viva para dedicarme a sufrir más de lo necesario.
Soy muy sensible, pero no por ello débil o irracional.
Entiendo que las relaciones, el trabajo, las metas, los problemas, las esquinas, las tormentas, todo es parte de la vida.
Entiendo que la vida es hoy, mantengo siempre presente qué y quiénes son importantes.
Ser justa, honesta, compañera con quien amo o con quienes quiero y me quieren de manera pura me es lo más importante, atesoro a las personas ricas interiormente y les doy mi atención, mi cuidado y mi amor. Los seres extraordinarios y buenos escasean, si tengo la suerte de tener a personas así en mi vida las cuido como el tesoro que son.
Es por esto que siendo el tiempo mi recurso más valioso doy a los conocidos, compinches, compañeros y “amiguitos” de paso el tiempo que puedo y a dejo para mí y para las personas importantes el tiempo que merecen.
Recuerdo que si hay algo para lo que realmente no tengo tiempo es para dedicarme a sufrir por aquello y aquellos que no valen la pena.
Pienso en el mañana y me dedico a él mientras estoy en el hoy, porque la vida, siempre, antes y después de todo, es hoy.